Alberto Giacometti, Dibujos, Pinturas, Esculturas

1901-1966 Giacometti persigue una semejanza imposible, entre lo que observa y dibuja. Se concentra en el dibujo del ojo y la intensidad de la mirada, que para él, controlan la verdad de toda la cabeza.
Llega a París el 1 de enero de 1922. En 1927 tomará el taller de la calle Hypoplite Maidrom, que conservará para siempre.
La pintura es un medio de intentar comprender lo que me atrae y me maravilla de cualquier personaje, cualquier árbol, o cualquier objeto sobre una mesa.

“Podemos pensar que el realismo consiste en copiar un vaso tal y como está sobre la mesa. En

realidad, nunca copiamos más que la visión que queda de él en cada instante, la imagen que se vuelve
consciente…Nunca copiamos el vaso sobre la mesa, sino el residuo de una visión”.
“… cuando uno pinta un cuadro, transmite una ilusión de la realidad, de la apariencia, de la apariencia absoluta_ de un personaje en cierta posición, en cierto ambiente,
y no puede separar el personaje del ambiente. Y cuando uno mira, por ejemplo de frente,no piensa en lo que está detrás, en el fondo, no piensa en él en términos de concepto, sino en términos de visión. Los medios son más ilusorios que si uno trabaja con una masa real…”
Entonces ¿que es para usted la aventura de pintar o esculpir hoy?

– “Ver, comprender el mundo, sntirlo intensamente y ampliar al máximo nuestra capacidad de exploración…desde que soy mucho más sensible a la distancia entre una mesa y una silla, 50

centímetros, una habitación,, no importa cuál sea, se vuelve infinitamente más grande que antes. Se
vuelve tan vasta como el mundo, en cierta forma. Eso me basta para vivir. Eso abole, poco a poco,
cualquier paseo. … Antes aún tenía ganas de viajar, ahora hacer o no un viaje me da completamente igual. La curiosidad de ver algo se reduce,
porque un vaso sobre una mesa me asombra mucho más que antes”.
(“escritos Alberto Giacometti” Ed. Síntesis)
Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: